Chayei Sarah 2025
Chayei Sarah - (Vida de Sara)
Porción de la Torá: Chayei Sarah (Vida de Sara)
Lectura de la Torá: Génesis 23:1-25:18
Lectura Profética: 1 Reyes 1:1-31
“La fe a veces requiere acción”
En la parashá de esta semana, Sara muere y Abraham se da cuenta de que el pueblo de la promesa necesita una nueva matriarca. De manera similar, el pasaje profético habla de la muerte inminente del rey David y de la necesidad de un nuevo rey. Aunque ya se había tomado la decisión de que Salomón, hijo de David y Betsabé, sería el próximo rey, Adonías decidió tomar el trono. El profeta Natán y Betsabé conocían la verdadera voluntad de David, quien en ese momento estaba viejo, débil y confinado a la cama. ¿Qué debían hacer Natán y Betsabé? Su respuesta es un buen ejemplo de que confiar en D-os no significa esperar y no hacer nada, creyendo que D-os mismo se encargará del problema. La fe, muchas veces, significa responder y hacer lo que está en el poder de uno para resolver el problema.
Fue Natán quien, al enterarse de la usurpación de poder de Adonías, fue y habló con Betsabé, aconsejándola sobre qué acciones tomar.
“Natán habló con Betsabé y dijo: ‘…Ven, pues, ahora, y te aconsejaré, para que salves tu vida y la vida de tu hijo Salomón’.” 1 Reyes 1:11-12
Cuando uno lee el relato bíblico sobre este asunto, queda claro que Natán ideó un plan para convencer a David de que debía actuar para hacer valer su decisión anterior respecto a Salomón como heredero al trono. De hecho, Natán organizó una conversación entre David y Betsabé, en la cual él llegaría e interrumpiría su encuentro con la noticia de que Adonías había tomado el trono. Las acciones de Adonías iban en contra de la promesa que David acababa de reconfirmar a Betsabé, de que Salomón reinaría después de él. Ahora David se vería obligado a actuar para cumplir su palabra.
Me gusta este pasaje porque habla con fuerza a quienes dicen que están confiando en D-os, cuando en realidad son simplemente demasiado perezosos para actuar por sí mismos y defender lo que es correcto. Con demasiada frecuencia he visto prosperar al mal debido a un entendimiento incorrecto de la espiritualidad.
