Noach 2026
Noach
Porción de la Torá: Noach
Lectura de la Torá: Génesis 6:9-11:32
Lectura Profética: Isaías 66:1-24
“D-os no es la Causa de Todo Desastre”
¿Cuál ha sido el mayor desastre de la humanidad desde la caída en el Jardín? La respuesta es el diluvio, que destruyó a todo hombre, mujer y niño, excepto a los ocho individuos que conformaban la familia de Noé. No es difícil imaginar a personas clamando a D-os y preguntando por qué un D-os amoroso haría algo así. Con frecuencia, cuando ocurren tragedias, la gente culpa a HaShem. Preguntan dónde estaba D-os cuando un ser querido murió o cuando tuvo lugar alguna otra catástrofe. La respuesta es que D-os no es la causa de todo desastre. De hecho, Él nunca es la causa de la gran mayoría de las cosas por las cuales tú y yo tendemos a culparlo. Muchas de las cosas por las que la gente clama a D-os diciendo “¿Por qué, oh SEÑOR?” son, en realidad, el comportamiento pecaminoso de seres humanos.
En la porción de la Torá de esta semana hay una frase sumamente reveladora acerca del devastador diluvio. HaShem declara,
“…No volveré más a maldecir la tierra por causa del hombre, porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud…” Génesis 8:21
Este versículo deja muy claro que HaShem no es la causa subyacente de tales tragedias; más bien, lo es la pecaminosidad del hombre. La frase importante en este versículo es “por causa del hombre, porque el intento del corazón del hombre es malo desde su juventud”. Muchas personas tienen dificultad para entender cómo un D-os compasivo y perdonador podría responder de esa manera a la pecaminosidad del hombre. Una pregunta como esta solo pone de manifiesto que quien la formula no comprende la Santidad de D-os. A mí también me cuesta comprender la Santidad de D-os, pero desde un punto de vista diferente. Primero, no me sorprende la maldad del hombre. Conozco las palabras de Ana Frank, quien afirmó que, a pesar de todas las cosas terribles que vivió, seguía creyendo que las personas eran, en general, buenas. Me veo obligado a concluir que el hombre, en sí mismo, no es bueno. ¡Solo D-os es bueno! Es únicamente cuando el hombre pecador es tocado por la gracia de D-os y lleno del Espíritu Santo por medio de la fe en el Evangelio que puede hacer el bien. Segundo, cuando observo todo el pecado que hay en el mundo, e incluso mis propios actos de pecado, me asombra la paciencia y la longanimidad de D-os.
Entre las verdades que uno debe extraer de la parashá de esta semana está que es incorrecto observar lo que sucede en el mundo e intentar sacar conclusiones sobre la naturaleza de D-os. Solo será en el Reino Milenial cuando se podrán observar los acontecimientos y aprender de ellos acerca de la naturaleza de D-os. Hasta ese momento, cada uno debe formar su opinión sobre el carácter y los atributos de D-os a partir de la revelación de las Escrituras.
