Re'eh 2025
Re'eh - (Mira)
Porción de la Torá: Re’eh (Mira)
Lectura de la Torá: Deuteronomio 11:26-16:17
Lectura Profética: Isaías 54:11-55:5
“El Derecho del Pueblo Judío a la Tierra de Israel”
Cuando se trata de las conversaciones de paz entre Israel y los palestinos, lo más común es que la Iglesia invoque la justicia, la equidad y los derechos civiles como base para apoyar un Estado palestino. Existe una perspectiva teológica equivocada que cree que Yeshua siempre está del lado de los pobres y afligidos. No es así. Yeshua está del lado de la verdad. La verdad es que Di-s le ha prometido la Tierra a los hijos de Jacob. Esto no es cuestión de favoritismo, sino de llamado. En otras palabras, no es porque HaShem ame a los judíos más que a los gentiles que le dio esta Tierra al pueblo judío. Más bien, es por causa de un propósito. Di-s es soberano y puede escoger a quien Él desee usar. De igual manera, Él puede escoger el método que quiera para cumplir Su propósito de establecer Su Reino.
En la porción de la Torá de esta semana, HaShem promete cortar a los gentiles de la Tierra para que Israel pueda habitar en ella (Ver Deuteronomio 12:29). ¿Es esto injusto, inicuo y contrario a la naturaleza de un Di-s de amor? ¡De ninguna manera! Uno debe prestar atención al contexto para aprender que aquellos gentiles eran idólatras e incluso quemaban a sus hijos en el fuego en observancia a sus “dioses” (Ver Deuteronomio 12:31).
Es necesario señalar que cuando Israel cometió esos mismos actos (Ver Jeremías 7:30-31), ¿cuál fue el resultado? El resultado fue la destrucción del Templo y el exilio babilónico. De hecho, la Escritura dice que HaShem castigó a Israel el doble que a los gentiles por sus pecados (Ver Isaías 40:2). Aunque Israel ha ido al exilio varias veces, no hay duda de que, para que el Reino sea establecido, Israel debe regresar a la Tierra.
Por más de veinte años ha habido esfuerzos por parte del mundo para traer paz al Medio Oriente presionando a Israel para que entregue tierra. Estados Unidos ha encabezado este empeño. Personalmente, creo firmemente que Estados Unidos no ha sido bendecido por seguir tal camino; de hecho, pienso que se podría presentar un caso muy convincente de que el resultado ha sido lo contrario.
