Toldot — 2026-11-13

Para el 13 de noviembre de 2026

Porción de la Torá: Toldot (Descendencia)

Lectura de la Torá: Génesis 25:19-28:9

Shabbat Erev Rosh Jódesh

Haftará: 1 Samuel 20:18-42

Uno de los pasajes más significativos de la Biblia aparece en la porción de la Torá de esta semana. Este pasaje es la bendición que Isaac dio a su hijo menor Jacob. Isaac no recibió la revelación especial que se le dio a Rebeca, es decir, que sería Jacob quien continuaría el legado de D-os. En consonancia con esto estaba el hecho de que Jacob había comprado la primogenitura años antes. En nuestro pasaje de la Torá, Isaac se entera de que no fue a Esaú (el mayor) a quien había bendecido, sino en realidad al hijo menor, Jacob. Es en relación con esto que leemos:


“Y se estremeció Isaac con grande estremecimiento en gran manera…” Génesis 27:33


¿Por qué tenía Isaac tanto temor por lo que había sucedido? La respuesta es que estaba muy preocupado por la posibilidad de haber bendecido al hijo equivocado. Hay poder cuando alguien bendice a otro, y esa bendición no puede retirarse una vez pronunciada. En otras palabras, temía las implicaciones de sus palabras, ya que pensaba que habían sido dirigidas a la persona equivocada. Debido a que estas palabras eran espirituales en su misma esencia, se habrían desperdiciado en quien no había sido llamado por D-os para cumplirlas. Aunque este no fue el caso aquí, pues Jacob era el receptor correcto, el principio sigue siendo válido. Uno debe tener mucho cuidado de no invertir su tiempo y recursos en aquello que no es la intención del SEÑOR. Esta es una de las aplicaciones de la declaración del Mesías:


“…y no echéis vuestras perlas delante de los cerdos…” Mateo 7:6


De la misma manera que uno no puede retirar las palabras de una bendición, tampoco podemos recuperar el tiempo y los recursos que se invierten en aquello que no es la voluntad de HaShem. Por eso es tan vital que oremos con cuidado y escuchemos a quién Yeshúa quiere que bendigamos, asistamos, ayudemos, etc., en lugar de dar casualmente de nuestro tiempo, energía y emociones a quienes no están abiertos a la verdad de las Escrituras.