Tzav 2026
Tzav - (Mandamiento)
Porción de la Torá: Tzav (Mandamiento)
Lectura de la Torá: Levítico 6:1-8:36
Lectura Profética: Malaquías 3:4-24
“El Sacrificio Eternamente Suficiente del Mesías”
En la porción de la Torá de esta semana, hay una palabra importante; la palabra es simplemente “esta”. Se usa con frecuencia en la Torá al referirse al aspecto fundamental de algo. Por ejemplo, en Levítico 6:13 (6:20 en inglés) leemos: “Esta es la ofrenda de Aarón y de sus hijos…” En otras palabras, en este pasaje se aprende el aspecto principal de los Cohanim (Sacerdotes). En este mismo versículo, esta ofrenda se llama perpetua. Esta es la misma palabra que se usa para el sacrificio diario del Templo. Uno supondría que este sacrificio debía ofrecerlo diariamente cada sacerdote individual. La dificultad está en que este sacrificio solo lo hacía una vez el sacerdote individual, con el propósito de inaugurar su servicio. Los Cohanim servían por turnos dos veces al año y durante las festividades; por lo tanto, no podían ofrecer este sacrificio cada día.
En realidad, era el Cohen HaGadol (Sumo Sacerdote) quien ofrecía este sacrificio todos los días en el Templo. Según la tradición, los Cohanim comunes debían pensar en esta ofrenda dos veces al día, mañana y tarde, cuando el Cohen HaGadol la estaba ofreciendo. Este pasaje se refiere al Cohen HaGadol de una manera sumamente interesante. En el versículo 15 (22 en inglés) se le llama literalmente el Cohen HaMashiach (El Sacerdote, el Ungido).
El mensaje para nosotros hoy es que necesitamos recordar lo que el Mesías Yeshúa ha hecho por nosotros, al ofrecerse a Sí mismo en nuestro lugar. Como aprendimos la semana pasada, este sacrificio es suficiente eternamente. Es muy significativo al describir el sacrificio que el Sumo Sacerdote hacía diariamente; se le llama sacrificio por el pecado. El lenguaje es sumamente revelador, porque la Torá declara: “Esta es la ley del sacrificio por el pecado”.
Una vez más, el uso de la palabra “esta” es significativo, ya que enseña que la obra principal de los Cohanim es expiar el pecado; y de igual manera esto es lo que Yeshúa, nuestro Mesías, ha hecho en nuestro favor.
