Vayeira 2026

Vayeira - (Y Él se apareció)

Porción de la Torá: Vayeira (Y Él se apareció)

Lectura de la Torá: Génesis 18:1-22:24

Lectura Profética: 2 Reyes 4:1-37


“D-os Suplirá Todas Nuestras Necesidades”


En la lectura profética de esta semana, aprendemos que D-os no solo nos provee lo que necesitamos para serle fieles, sino que también suple nuestras necesidades físicas y emocionales. En la Haftará (Lectura Profética), hay dos historias que se centran en dos familias. En la primera, el esposo muere y deja a la familia endeudada. D-os suple la necesidad de esta familia mediante un milagro singular. Al estudiar la Escritura, no solo es importante el milagro en sí, sino también la manera en que se produjo. Por lo tanto, no solo es importante que D-os supliera milagrosamente la necesidad de esta familia, sino que hay revelación en cómo D-os suplio esa necesidad. Eliseo fue usado por D-os para realizar el milagro a favor de la familia. Note que nunca se le pidió al acreedor simplemente que perdonara la deuda, sino que D-os suplio lo necesario para cumplir con la obligación. En otras palabras, no le pida a D-os una salida fácil; sino una solución a sus problemas que cumpla con sus obligaciones, en lugar de suplicar que se anule esa obligación. Uno mantiene un testimonio positivo; el otro daña ese testimonio.


Eliseo preguntó a la mujer: “¿Qué tienes en casa?” 2 Reyes 4:2. En otras palabras, Eliseo usó lo que la mujer ya tenía para suplir la necesidad. ¿Qué revela esto? Muchas veces la solución está delante de nosotros. Note que el milagro no se proveyó sin que la familia participara con su propio trabajo. D-os prefiere en gran manera trabajar con nosotros para obtener la solución, en lugar de que permanezcamos ociosos. En otras palabras, D-os no bendice la ociosidad. Si lee cuidadosamente este relato, la cantidad de dinero que se le proveyó a la familia estaba directamente relacionada con el trabajo que realizaron.


En el segundo relato, Eliseo provee milagrosamente un hijo a una pareja estéril. La madre y el padre disfrutaron de su hijo durante muchos años, hasta que de pronto murió. En lugar de ser vencida y paralizada por el dolor, la mujer buscó a D-os en ese momento de necesidad emocional. Salió de su casa para buscar a Eliseo. Al acercarse a la casa de Eliseo, el hombre de D-os la vio desde lejos. Preguntó por ella a través de su siervo, diciendo: “¿Está todo bien contigo?” A pesar de haber perdido a su único hijo, ella respondió: “Todo está bien.” La palabra traducida “bien” es la palabra hebrea “Shalom”. Su respuesta revela que no se debe permitir que las dificultades físicas obstaculicen nuestra relación con D-os. Pueden ser precisamente el medio que D-os quiere usar para profundizar nuestra relación con Él. Al final, el hijo fue resucitado y la familia se reunió. Obviamente esto fue todo un milagro. Lamentablemente hoy en día, los padres pierden a un hijo y no ven a su hijo resucitado. Sin embargo, para la familia creyente, es solo cuestión de tiempo. Creo que las palabras del rey David, cuando perdió a uno de sus hijos, son sumamente relevantes. David dijo: “¿Podré yo hacerle volver? Yo voy a él, mas él no volverá a mí.” 2 Samuel 12:23. Obviamente este versículo es un testimonio de la fe de David en la resurrección de los muertos en los últimos días y la gran reunión que tendrá lugar en el Reino de D-os.


El hombre de fe sabe que no es cuestión de si D-os suplirá mis necesidades, sino solo cuestión de cuándo lo hará.